
Situación actual del comunicador social en el país
El comunicador social ha asumido su carrera profesional como un trabajo de riesgo.
La sociedad venezolana altamente polarizada por las razones políticas de nuestro tiempo es la principal victima de la batalla de ideas, de la guerra por la información que manejan los grandes monopolios mediáticos, en una esquina el gobierno con sus periodistas afines al proceso revolucionario y su gran variedad de medios de comunicación que ofrecen al publico una mirada apacible de la realidad venezolana con noticias que consagran las bondades revolucionarias y enaltecen la grandilocuencia del presidente, en la otra esquina se encuentra la trinchera oposicionista que la integran los grandes medios privados y que sin vacilar día y noche atacan al gobierno degenerando la información , llevando al grado máximo el drama que vive el venezolano de a calle por su supervivencia, haciendo una critica aguda hacia el manejo del estado por parte del presidente de la republica.
Claramente los periodistas que defienden o atacan al gobierno tergiversando la información han perdido la norma primordial de todo comunicador social que es la ética.
La objetividad, juega un papel trascendente en la vida del comunicador social, quien como todos los venezolanos, debe regirse por la Constitución Bolivariana de Venezuela, la cual en su artículo número 58, explica: “La comunicación es libre y plural y comporta todos los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de ésta constitución, así como a la réplica y la rectificación cuando se vea afectada directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada a su desarrollo integral”. Ésta connotación legal deriva en la gran importancia que tiene la credibilidad, que va a incurrir directamente en el buen desarrollo del ejercicio periodístico.
En la actualidad el comunicador social que posee una objetividad y ética inalienable a los intereses particulares de los monopolios de la información tanto del gobierno como de la oposición, es desechado por carecer de una posición altamente crítica o sumisa que lo lleve a ser un actor político perdiendo su rol como periodista en la guerra ideológica que propone la política contemporánea venezolana.
Este tipo de comunicador que hoy en día hace mucha falta al espectador siempre va a ser delimitado en sus funciones por parte del régimen editorial al cual pertenezca, corroyendo su moral periodística, conduciéndolo a una alteridad involuntaria traicionando los valores inculcados en la universidad.
La actualidad del comunicador social es execrable, todos los días somos afectados por su subjetividad deleznable en los medios masivos de información.
Hay un caso particular y subrayable de la televisión venezolana que es el caso de los canales Globovisión y Venezolana de televisión que exacerban los ánimos de los detractores y seguidores del líder de la revolución bolivariana Hugo Chávez al nivel de la disociación transportándolos a una realidad alternativa donde los lineamientos dictados por esos canales serán la verdad irrefutable de la sociedad.
El estado de zozobra que viven las comunidades a consecuencia de la inseguridad desbordada también la sufren los comunicadores, dada la extrema polarización política en la que se ha sumido el país en los últimos años, el periodista teme ser atacado vilmente por cualquier bando que crea que se le haya vulnerado su estado de intocabilidad.
En general sin querer atribuirles ninguna responsabilidad a los periodistas que actúan como palangristas de la información, se puede decir que el comunicador social sufre hoy en día de diversos tipos de violaciones a sus derechos, es preciso mencionar al gobierno como principal autor de estas irregularidades, ya que en el caso de las agresiones a los periodistas de cualquier medio informativo, el poder judicial no ejerce su función cabalmente y se instaura una especie de sociedad anárquica, donde raramente serán enjuiciados los agresores de estos hechos.
El panorama turbio se torna oscuro para los nuevos periodistas de la nación, habrá más injusticias, demandas sin causas y libertades coartadas pero el deber ético y moral del comunicador social ante esta situación apremiante de la historia contemporánea venezolana es mantener la objetividad intacta y poseer el ojo crítico que sepa denunciar sin desvaríos y sin desviaciones hacia ningún ente influyente.
“El periodismo es libertad, dignidad, democracia, justicia, progreso, equidad, diversidad cultural, respeto al pluralismo, solidaridad, decencia, bondad, lucha con voluntad colectiva por una vida mejor, catalizador de los cambios necesarios. Su frontera con la propaganda política y la instrumentación de los egoísmos pecuniarios, seguramente es tan tenue como la del rico erotismo y la perversa pornografía.”
El comunicador social ha asumido su carrera profesional como un trabajo de riesgo.
La sociedad venezolana altamente polarizada por las razones políticas de nuestro tiempo es la principal victima de la batalla de ideas, de la guerra por la información que manejan los grandes monopolios mediáticos, en una esquina el gobierno con sus periodistas afines al proceso revolucionario y su gran variedad de medios de comunicación que ofrecen al publico una mirada apacible de la realidad venezolana con noticias que consagran las bondades revolucionarias y enaltecen la grandilocuencia del presidente, en la otra esquina se encuentra la trinchera oposicionista que la integran los grandes medios privados y que sin vacilar día y noche atacan al gobierno degenerando la información , llevando al grado máximo el drama que vive el venezolano de a calle por su supervivencia, haciendo una critica aguda hacia el manejo del estado por parte del presidente de la republica.
Claramente los periodistas que defienden o atacan al gobierno tergiversando la información han perdido la norma primordial de todo comunicador social que es la ética.
La objetividad, juega un papel trascendente en la vida del comunicador social, quien como todos los venezolanos, debe regirse por la Constitución Bolivariana de Venezuela, la cual en su artículo número 58, explica: “La comunicación es libre y plural y comporta todos los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de ésta constitución, así como a la réplica y la rectificación cuando se vea afectada directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada a su desarrollo integral”. Ésta connotación legal deriva en la gran importancia que tiene la credibilidad, que va a incurrir directamente en el buen desarrollo del ejercicio periodístico.
En la actualidad el comunicador social que posee una objetividad y ética inalienable a los intereses particulares de los monopolios de la información tanto del gobierno como de la oposición, es desechado por carecer de una posición altamente crítica o sumisa que lo lleve a ser un actor político perdiendo su rol como periodista en la guerra ideológica que propone la política contemporánea venezolana.
Este tipo de comunicador que hoy en día hace mucha falta al espectador siempre va a ser delimitado en sus funciones por parte del régimen editorial al cual pertenezca, corroyendo su moral periodística, conduciéndolo a una alteridad involuntaria traicionando los valores inculcados en la universidad.
La actualidad del comunicador social es execrable, todos los días somos afectados por su subjetividad deleznable en los medios masivos de información.
Hay un caso particular y subrayable de la televisión venezolana que es el caso de los canales Globovisión y Venezolana de televisión que exacerban los ánimos de los detractores y seguidores del líder de la revolución bolivariana Hugo Chávez al nivel de la disociación transportándolos a una realidad alternativa donde los lineamientos dictados por esos canales serán la verdad irrefutable de la sociedad.
El estado de zozobra que viven las comunidades a consecuencia de la inseguridad desbordada también la sufren los comunicadores, dada la extrema polarización política en la que se ha sumido el país en los últimos años, el periodista teme ser atacado vilmente por cualquier bando que crea que se le haya vulnerado su estado de intocabilidad.
En general sin querer atribuirles ninguna responsabilidad a los periodistas que actúan como palangristas de la información, se puede decir que el comunicador social sufre hoy en día de diversos tipos de violaciones a sus derechos, es preciso mencionar al gobierno como principal autor de estas irregularidades, ya que en el caso de las agresiones a los periodistas de cualquier medio informativo, el poder judicial no ejerce su función cabalmente y se instaura una especie de sociedad anárquica, donde raramente serán enjuiciados los agresores de estos hechos.
El panorama turbio se torna oscuro para los nuevos periodistas de la nación, habrá más injusticias, demandas sin causas y libertades coartadas pero el deber ético y moral del comunicador social ante esta situación apremiante de la historia contemporánea venezolana es mantener la objetividad intacta y poseer el ojo crítico que sepa denunciar sin desvaríos y sin desviaciones hacia ningún ente influyente.
“El periodismo es libertad, dignidad, democracia, justicia, progreso, equidad, diversidad cultural, respeto al pluralismo, solidaridad, decencia, bondad, lucha con voluntad colectiva por una vida mejor, catalizador de los cambios necesarios. Su frontera con la propaganda política y la instrumentación de los egoísmos pecuniarios, seguramente es tan tenue como la del rico erotismo y la perversa pornografía.”
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