sábado, 3 de octubre de 2009

"La Quimera del Oro"


La aventura gigantesca del cine por medio de un mapa mental
Ella espera paciente las horas nacientes, olvidando sus agoniasy exclamando a la muerte.
Sus ojos nunca se pierden siempre estan atentos a alguna creación que origine su cuerpo.
Su juventud es resplandeciente adormece y envejece a los entes que se le atraviesen.
El cine es el arte, su belleza es un arte y entremezclados se dan vida
y fluyen como torrentes por nuestras atonitas pupilas.
En anecdotas e historias similares
profundiza su verbo adiestrado encontrando un plano excelso.
C.A: <3
Con “La quimera del oro”, Charles Chaplin logra alcanzar tal grado de majestuosidad que hará al mundo volver sus ojos hacia su arte, antes de toda esta aceptación y glorificación, Chaplin había anticipado que su mayor deseo seria ser recordado por esta película.
Por ser un material muy bien logrado en todos sus sentidos rozando incluso los estándares de la perfección, Chaplin encarnado en su eterno personaje “Charlot” confirmó su endiablada eficacia para disparar los instintos más elementales de la gente; la emoción y la risa.

“La quimera del oro” indica el comienzo de la madurez del cine de Charles Chaplin. La película nos describe el triste camino de un desconocido en una tierra adversa hacia cualquiera, un ser extraño afligido y necesitado de calor humano lleno de esperanzas e ilusiones. Una singular actuación que hace rememorar a su autor la soledad y la miseria que vivió en su etapa de niñez vista también desde la perspectiva emotiva y sensible que provoca en cada uno de los espectadores.

Chaplin está verdaderamente inspirado en una película cómica en su primera mitad, romántica en la segunda e intrínsecamente melancólica en casi todo su rodaje. Un interesante y variado conjunto de escenas queda para el imaginario colectivo y la dejan como uno de las películas más importantes de Chaplin.

En esta película “Charlot” se desenvuelve en todo su esplendor a través del trasfondo ideológico de su personaje envuelto en un manto de humanidad e idealismo, desplegando con todo su sapiencia un acabado descomunal de emociones con pinceladas poéticas agregadas a la extraordinaria forma de expresarlas, Todo es por consecuencia del insuperable perfeccionismo que el mismo Chaplin se exigía en cada una de sus Films.
Es imposible no fijarse en el uso que hace Chaplin de los sentimientos y las emociones consiguiendo brillantemente su propósito ante un publico consciente de estar presenciando una obra maestra, siendo quizás el mejor en su rol actoral del cine cómico de la época muda

A pesar de su mensaje final optimista, “La quimera del oro” es una fina mirada a la soledad y a la búsqueda de compañía.
“A fin de cuentas, todo es un chiste” decía Charles Chaplin, y tenía razón. “La quimera del oro” es una de las películas que mejor refleja esta concepción.

“La Quimera del Oro” describe los horrores del hambre y el frío, retrata con precisión la soledad, extrae expresividad de la pantomima y establece que la felicidad se encuentra en los caminos del amor y la solidaridad, no en los del dinero.
En el filme Chaplin plasma, un cine social crítico con la realidad de su tiempo con la introducción de gags absurdos dentro del hilo narrativo.
El aspecto de crítica social queda evidente en la trama de la película. Los buscadores de oro no son más que pobres sujetos que huyen de las duras condiciones de vida de finales del XIX persiguiendo un sueño, el sueño del oro que les hará ricos.

Las escenas en las que Charlot se duerme e imagina estar con Georgia y sus amigas pero es bruscamente despertado por las campaneos de medianoche y se halla a sí mismo solo en una mesa que él mismo ha dispuesto para cinco personas, consigue despertar en el espectador un sentimiento de profundo afecto.
La virtud de “La quimera del oro” está, en resumen, en saber superponer a la perfección los momentos más sentimentales con los gags humorísticos en un argumento de crítica social. Inclusive en los escenarios más desalentadores Chaplin logra momentos de incuestionable humorismo, sin que una forma deteriore la otra.
Chaplin cree en el hombre, en su bondad y en su amor que se abren camino en una civilización cruel y competitiva. Todo esto queda resumido en el personaje del vagabundo Charlot.

En suma, sus guiones plasmaban argumentos optimistas y muy completos en los que cabía un poco de todo, y por adición demostraron su calidad al ser capaces de deslumbrar no sólo a los espectadores primerizos de aquellos tiempos, sino que continúan maravillando a generación tras generación.
Chaplin narra una de sus obras maestras, La quimera del oro presenta escenas históricas en el mundo del cine. Esta es una obra maestra donde cada elemento está muy bien pensado y sin abusar de la comedia, Chaplin se centra en la humanidad de la historia y de la realidad social del momento.



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