
Ataviadas en desaciertos clasicos, las cinicas deslucen su condicion de semidioses.
La tarde reclama el sudor finito que se estanca en su frente.
Los amargados apartados, desahuciados intimos en sus desventuras. Coprófagos seudopoetas.
Pellejo seco maloliente que juega un juego indiferente,
deslumbra con sus palabras sabias o reciensabidas que sabiamente utiliza,
engulle intransigente, la piel tersa deseando que ella se adhiera a su carne decompuesta.
Las miradas incansables, infinitas como desgraciadas estrellas
que se posan sobre cosas mas bellas.
Violetas agradables se impregnan en sus piernas y crecen imparables
como si de un plano de gusano se tratase.
En una vision en contrapicado
estamos atrapados por unas horas en su grandiosidad indescifrable.
Intratable, su mirar se aleja al instante,
ella conoce de horizontes mas lejanos de profundidades mas hondas e iluminadas,
se desconcentra en la inercia de lo descriptiblede lo hartamente repetible, de lo humano.
se desconcentra en la inercia de lo descriptiblede lo hartamente repetible, de lo humano.
Cinco minutos no bastaron y el intento de evocar continuas falacias
que se describen solas en palabras metaforicas,
han irritado el papel que jamas ha sido fiel ni apasionante.
Las palabras bonitas no se materilizan se hacen trizas estrelladose marchitas (Sin tiempo)
sobre el papel, y el deseo aun vive incrementando el sufrimiento.
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