sábado, 17 de octubre de 2009

Mujer de arcilla


Contemplo la angustia de su sonrisa desarmadala

incandescente gota que seca en su rostro

el absurdo flagelo de su ira en si misma

las tardes del silencio que oscurecen sus ojos

las despedidas perdidas como cicatrices en las manos

Los sueños perfectos hechos a un lado.

El hastio en sus instintos muertos.

Me vuelvo creyente de tus continuos resplandores

creyente de las mieles que expele tu piel descubierta bajo el sor abrasador

Soy el servidor eterno de las necesidades que se le antojen a la aurora

Aurora emancipadora de las almas ocultas.

Aurora astuta que transforma las palabras en aliento.

Contemplo la angustia desnuda ante las miradas mudas

que se dejan habitar por un instante de un humanismo pasajero

Un humanismo asqueado que se escapa raudamente

perdiendose, desperdigandose en los cielos sin dueño

Hoy te descubro infinita en medio de un mar de fuego.

Te encuentro clara, victima de un deseo perenne

que ha mutilado tu esencia.

Y te ha arrebatado la suerte de una existencia docil confiada en alabanzas.

Te siento unica, pero se que eres miles

levantando con una fuerza sobrehumana la dignidad ensangrentada.

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