lunes, 19 de octubre de 2009

Femina


Mujeres como estatuas o monumentos
es imposible no mirar, torcerse el cuello al voltear y quedarse sin aliento
envolverse en tiernos suspiros sosteniendo en tus parpados el tiempo del olvido
Mujeres concientes del esplendor de su marmol, del espesor de su yeso.
Ellas nos observan muy por encima de su imaginario firmamento
nos esquivan, nos ven de reojo, nos obsequian una majestuosa ilusion
a sabiendas de su inutil materializacion
se divierten todo el dia entrecortando nuestros respiros
en la noche aparecen mezquinas a tu encuentro
en el imaginario desgastado de tu pensamiento
Interrumpen el inocente devenir de nuestras vidas
exigiendonos la materia de la que estan hechas.
Odiosas que aparentan ser diosas en su olimpo construido de sueños corrosivos
Siempre en los brazos de automatas contemporaneos
que esperan cumplir cabalmente el ser un vano estereotipo
Todos ellos compuestos de la misma materia para nada grisacea.
Mujeres que no son mujeres se pierden en dualidad
para ellas infelizmente el mundo no esta hecho de gas.
El calor de lo real se reproduce en su intimidad
confusa como una ademan atravesando una multitud inoperante.
Ella se plastifica como una divinidad terrenal
menospreciando al siervo mas puro con intenciones ocultas (impuras).
Quiero violentar a esa mujer, escupir dentro de su nube de cristal
y dejar impregnado en sus muslos blancos, el hedor pestilente de mi sudor negruzco.

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