domingo, 27 de febrero de 2011

A Lucas

Fuiste un sol que buscaba mis sombras
tu brillo crecía cuando me rozabas con tus rayos
tu felicidad dependía de mi cercanía
desapareciste y no pude estar a tu lado.

Cayeron en tus ojos las maldiciones del destino
tu fulgurante sonrisa se apago
duermes frío y tieso en el jardín de mis lamentos
tu cuerpo sin fuego, sin alma, sin sueños
yace en el grisaceo horizonte de mi llanto.

Los recuerdos son como agujas en el corazón
siempre posaste tu tierna mirada en mi indiferencia
sé que estuviste sentado por horas frente a la puerta
te deje morir, sin darte un poco de mi maldito amor.

martes, 15 de febrero de 2011

Mundo en sombras

La casa de las sombras
Con rostros que se difuminan
En la espesa oscuridad de sus rendijas
Gris, vetusta, aguarda silenciosa

La niña en las sombras
Descubre la aventura de la luz en sus ojos
Pálida y frágil se mueve en los arbustos
Con inocencia enfermiza, con purulentas costras

La mujer en las sombras
Mancillada, rota y temblorosa
Lleva rosas marchitas en sangre sobre su ropa
Su templo es este instante inocuo de soledad

El hombre en las sombras
Acude a la madrugada para deshacerse de su alma
Tiene hambre y sed, ansiedad y desespero
De pie en el umbral sonríe con desdén
Mientras acaricia a su familia en las sombras

Precious Love

Tu hermoso amor se adentra muy profundo en mí
Aunque este ciego tus ojos despejan mi destino
Aunque este mudo tus besos avivan mis suspiros
Tu hermoso amor es un don divino que crea vida en mí.

Precioso amor que eriza cada centímetro de existencia
Esplendoroso tiempo de minutos detenidos
De días deslumbrantes encendiendo tus designios
Tu precioso amor es el refugio mas preciado para mi inocencia

Y yo estuve tan solo y confundido
Extraviado en las entrañas de la desesperanza
Arrugando el entrecejo e implorándole al olvido
Hasta que me abriste tu mano y sonaran las seráficas campanas
Y las dudas y angustias sean solo eco perdido en la remembranza

El desencanto del mundo no es inconveniente
Tú y yo alteramos la realidad con nuestros sueños
Con las emanaciones prodigiosas de tu corazón en ellos
De tu sola sonrisa desemboca la pizca de amor que todos necesitan
Tus alas son el cálido abrigo que une a las almas místicamente

Cuando duermes junto a mi es como si toda la belleza del mundo
En su más pura majestuosidad me mirase sin pestañear
Me siento como un niño detallando con mis dedos
Cada delicado espacio de tu cuerpo.
Con miles de caricias para poderte alabar

Tu hermoso amor es la esperanza vertida desde el mismísimo cielo
Nunca soltare tu mano, ni desdibujare la felicidad de mis ojos
Que es un simple reflejo de la inmensidad gloriosa de tu sonrisa
Tú, hermosa mujer de nombre incierto, eres mi único anhelo

Precioso amor, eres la llegada más oportuna
Envuelta en rosas y finas lonjas de nubes blancas
Me apartas de las sombras y me llevas en tus alas
Precioso amor, eres la musa que encarnaba en mi luna.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Hay lluvia mágica

Hay cenizas en el viento, dejan rastro en tu andar.
El mundo camina con la mirada perdida en sus pies, en sus temibles sombras.
Y tú no puedes bajar la cabeza, estas condenada a sentir la tristeza perpetúa
de todos los que lejanamente te rodean.

Hay lluvia y llovizna atizando la melancolía de los que caminan.
Y tú no consigues dormir con su recuerdo que actúa como un invertido atrapasueños,
no olvidas las profundas huellas de sus querencias, de su calido abrazo,
de su pequeña sonrisa, de sus lágrimas que parecen estar enclavadas en tu memoria.
El es cada persona que pasa a tu lado y roza tu hombro,
cada olor familiar que ronda a tu alrededor; el café, el ron, la primavera,
unas manos magulladas, unos labios partidos por el frío, la noche, el vino barato.

Desde tu ventana miras como siguen andando bajo la lluvia, desahuciados
y con un paso lento, sintiendo en cada gota el alarido furioso de la soledad
reclamando su esencia. Tu cuerpo enfermo duerme en el marco de esa ventana,
tu espíritu se diluye y forma parte de la lluvia, tus lagrimas lo buscan
para que el sienta la inmensidad de tu pesar.

El pasado ya no esta, se ha ido. Y con el, una vida que hoy es solo ceniza.
El recuerdo lejano es imperecedero, siempre nos pertenecerá.
Es el recuerdo perenne imposible para el olvido. Tu rostro se asienta sobre el frío ventanal y su presencia producto de una alucinación por exceso de pastillas,
crea el vapor entre tu boca y la de el.
Las caricias son mutuas y su imagen nace en la tormenta pluviosa e inmediatamente desaparece.

Hay una borrasca endemoniada que se cierne en tus ojos, tus manos tiemblan
y sabes que el no volverá. Nunca conseguiste su adiós ni el, el tuyo.
El amor pudo haber sido solo ficción, pero el dolor allí esta,
respirando con la ventana abierta, con la tenue llovizna salpicando sobre tus lagrimas. La sensación de su calido abrazo es palpable atravesando la brisa
que descansa arriba del pavimento.

Hay un cuerpo desnudo y enfermo que yace derruido en la calle
con un apacible gesto de olvido y paz en la cara.
Con una belleza, inolvidable para todo hombre.
Ella yace a los pies de el, que con un racimo de rosas rojas en una mano
y el rosario del perdón en la otra; la ve y llora,
deslizando sus gotas sobre el cadáver y uniéndose al riachuelo de mágica lluvia.

sábado, 5 de febrero de 2011

Una deidad terrenal a mis pies

El fuego avivante enciende cada rincón de la casa
Preña de intensa luz a las sombras apartadas de ella
Y ella, duerme placida en el inmenso sofá verde oscuro
Al abrir la puerta que rechina en sus viejos maderos
Mis ojos enceguecen al ver la luminosidad creciente
Del fuego resplandecer suspiro a suspiro sobre su desnudez.
El calido respiro de las llamas arropa su hermoso cuerpo
La protegen de la calamidad moral y la frialdad en sus posturas
Que provocan aquel frío quemante tan desagradable
Que congela nuestra cordura y condena toda cultura.

Ella relame sus labios dócilmente y pienso con lujuria
En su dulce sueño de burbujas orgásmicas que estallan
Sin cesar en su sexo y en la cima de sus senos
Cierro lentamente la puerta y maldigo cada estruendoso rechinar
Mis pies flotan en el aire hasta llegar a las orillas
De aquella escultura que envidia afrodita
Coloco los lentes sobre la mesa, aflojo sutilmente
Mi corbata y me entrego a la contemplación de su ser
Afronto con mis débiles creencias la magnificencia
De una deidad terrenal a mis pies.

Se desploman las aburridas razones de mi existencia
Absurdas para la hora del vivir y del amar.
La pequeña brisa de mis manos ansiosas por querer tocarla
Llega hasta su piel de nácar como un leve soplo
Electrizando los poros y acariciando el interior de sus muslos
Ocasionando la continua y delicada fricción de sus partes erógenas
Ella tiembla y es adorable. Su ternura es insólita y aun duerme.
Miro cada recodo de su entrañable y seductora silueta
Apaciguada en el diván de mi sala de espera.

Siempre ha estado allí y la he atacado con el marfil de la indiferencia
Dejándola sola y abierta al placer de los reflejos de su cuerpo
Bañada en espejos que no hicieron mella en mí conciencia
Ahora anhelo toda su belleza, deseo sumergirme en su lozanía
Y evocar el tiempo donde el amor era armonía entre lo dos
Donde la fuerza y la excitación, exaltaban la bestia interior.

Admiro el fuego rojizo que aviva mi ser y respiro por última vez
Me doy vuelta, con mis ojos hambrientos buscando su jugosa carne
Con mi boca jadeante zambulléndose en sus labios de carmín incitante
Y ella despierta abruptamente con una mirada que jamás pudo pertenecerle
Debajo en un cojín sobresale un brillo y ella saca de ahí un cuchillo
Que penetra en mi cuello, desgarrándome la yugular y acabando conmigo
Dos segundos en los que comprendí que en el amor juegan más de dos
Y para fulminar el odio y el hastío solo basta con asesinar al vecino.

Su destino es ser camino hacia ningún destino

La cruz avanza, hondeando sus lamentos
Rodeando a sus ciervos de rodillas sobre el barro
Que encorvados bajo el estruendo de la ira y del pecado
Deshacen sus almas por un cielo visto solo en sueños.

El hombre avanza y se desprende de sus fantasías
El amor lo encadena a una mujer desesperanzada de la vida
Ahoga su imaginación en una rutina infortunada
Añora y llora el tiempo sin desdichas

Aquel latido en desenfreno que irrumpía desde el silencio
Cuando la voraz moralidad ignoraba su disconformidad.
Los desmanes como látigos han mellado su integridad
La libertad sin ella y sin las voces es un profundo misterio

Un dios ha recreado desde su indolencia autómata
Un hijo ha ofrendado a la manifestación pura de la locura
Hoy contempla la cruz barnizada y la mueca ingrata
Su rostro muerto inclina la conciencia por ser impura

Sus manos atrofiadas esconden la verdad en un rezo

Su destino es ser camino hacia ningún destino