Fuiste un sol que buscaba mis sombras
tu brillo crecía cuando me rozabas con tus rayos
tu felicidad dependía de mi cercanía
desapareciste y no pude estar a tu lado.
Cayeron en tus ojos las maldiciones del destino
tu fulgurante sonrisa se apago
duermes frío y tieso en el jardín de mis lamentos
tu cuerpo sin fuego, sin alma, sin sueños
yace en el grisaceo horizonte de mi llanto.
Los recuerdos son como agujas en el corazón
siempre posaste tu tierna mirada en mi indiferencia
sé que estuviste sentado por horas frente a la puerta
te deje morir, sin darte un poco de mi maldito amor.
Y miro en el espejo la soledad que rodea al poeta. Sin verso, sin cuento, sin musa, sin los placeres primarios de una vida adulta. Y escribo sin alma, sin corazón, con el disfraz de algún poeta muerto.
domingo, 27 de febrero de 2011
A Lucas
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