sábado, 3 de octubre de 2009

Recuerdo


Recuerdo el reflejo de la lumbre en tus pupilas,

el fulgor de primavera que irradiaba tu sonrisa, los rosales sin espinas que te envolvían

su rostro nacarado en verano como la arena blanca de aruba

Recuerdo su grácil silueta que entre las sombras giraba ufana y esbelta

asaltando abismos, obsequiando luz.

Su mirada con cierto desconfío

se embelesaba en el hombre que solo servia como tragaluz

Recuerdo las montañas sin nombre, vivas y candentes en la alborada

donde tu pasos surcaban senderos de frangancias prestadas

te abrías paso en las virgenes praderas bañada del rocío del arcoiris acuarela

Recuerdo tus cartas con su inolvidable sutileza,

erigias un templo con una belleza sin parangón por cada palabra escrita

tatuandose profundamente en mi piel

Olvidando lo que fue ayer para esculpirte en mi mente con severo placer

Recuerdo, la rosa temblorosa colmada de delirios bajo el cielo índigo que conseguía oler, agitandose, sonrojandose por mis insolentes respiros

y un dia se volvió ajena, y mi alma errante no volvio a pisar otro jardin

Recuerdo la Dulce indiferencia que me hería y el goce soslayado en mi retina

recuerdo a la mujer clara con cabello oscuro que me desprendia del suelo

festejo sus ojos curiosos y lamento mi andar ordinario y errático

Recuerdo a la niña confundida que no creia en su familia,

y ataviada en oscuros matices extendia sus brazos con cientos de cicatrices

ofreciendome compañia.

Entre aquellos pocos recuerdos estas tú que vuelves zigzagueante con tus manos sutiles apreciando el arte apoyandote en la luz, en el glamour y en la sordidez

padeciendo a la mujer que soñaste.

Aún recuerdo celebrar tu "cumpleaños de soledad" en una tierra minada de prolificidad.

Tus complejos, tu inseguridad, tu tristeza incandescente se desvanecia raudamente

y tu horizonte se hacia percibible en los albores de una nueva vida, de un nuevo amor.

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