Hoy me doy cuenta que he dejado de ser yo
no consigo el compañero agónico a mis espaldas
ni oigo el silencio desprendiéndose del misterio
hoy soy el cuervo ciego batiendo el lodo de sus alas
No cumplí con el destello de mis prematuros sueños;
en una caminata en soledad, los ajenos conducen mi funeral.
Hoy la tragicómica oscuridad del mundo pervierte mis anhelos.
Hoy me posee un extenuante bramido, que reclama la sordidez humana.
He estado estático esperando el resplandor que me haga sentir más
dejando pasar la belleza en su perenne levedad, excesiva para mi dolor
pero el sol es cancerigeno y las hermosas poesías no perduran jamás
Hoy siento a la bestia devorando mi razón, impregnándome su olor.
Ayer estuve rezando para que me encontraras
Hoy fui embestido con el último acierto de dios
Mañana la realidad no la veo muy clara
Pero se que el tiempo no pierde su tiempo
Con insignificantes esperanzas humanas.
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