martes, 17 de agosto de 2010

De poder buscarte y no querer encontrarte

Te busco absurdamente esperando a que me encuentres.
Éstas viviendo en mis pupilas y yo no me atrevo a tocarte.
Acuso al tiempo y a la soledad mi lejanía autoimpuesta.
Quizás me estes buscando y al igual que yo, esperas encontrarte.

Tienes un nombre que al querer pronunciarlo
Las vocales se vuelven como lava ardiente dejándome sin habla.
Éstas ahí a las orillas de mi abismo, del miedo más temido.
Y yo sólo me acerco lo suficiente para sentir dócilmente la alegría que emanas.

Mi espíritu se regocija cuando accidentalmente tu brisa me toca.
Trato de respirar lo mas hondo posible para acariciarte en mi memoria.
Tu vida esta contemplada por millones de miradas y entre ellas estoy yo.
Pensarás que estoy muy lejos de tu fulgor pero siempre he estado ofreciendote mi corazón.
Aúnque creas que en el silencio la oscura sombra descansa de su iracunda maldición.

Tu alma perdida, desbaratada por la rutina. A veces me consigue rezandote.
Implorando desde mis ojos cautivos una mirada tuya que con diáfana dulzura.
Resucite el valor de un amor prisionero de sus miedos. Atestado de sonrisas fugaces.
Solo he visto de reojo, tus dudas hirvientes bañando mi ser lleno de fisuras.

A pesar de las raras sensaciones que me producen el buscarte y no querer encontrarte.
Sigo sucumbiendo a tus roces fulgurantes de vida apreciados desde mi adusta lejanía.
Te veo incansablemente mientras danzas en tu eterna primavera. Como un suspiro por el arte.
Tal vez puedas sentir mis respiros sobre tu piel. Tal vez esperes mi muerte para consumar mi fantasía.

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