miércoles, 28 de julio de 2010

Rasgo la herida

Rasgo con fuerza la herida que se resiste a sanar
De mi piel plagada de imágenes vehementes
Corto un pedazo de que se me hace familiar
Unto en mis dedos la sangre hervida de una ira silente.

Encuentro en mis huesos, recuerdos tallados sin fragor
Escarbo en las uniones que nos mantienen como dioses
Escupo mis dudas en la penuria ultrajada por inocentes hombres
Exhalo el sueño sin estrépito, y me hundo en el dolor.

Luche por mi aposento de fríos y oscuros pasajeros
Ate mi belleza que dormita en embelesos
Con alambre de púas a mi pecho
Por sentirla ajena a mi cuerpo
A pesar de haber nacido en mí verso.

Rasgo y rasgo sin ataduras, sin rostros vacilantes
Que me alejen de mi ser único y desperfecto
Juego en la sangre de roces y evocaciones espirales
Amo mi inexistencia y vivo mi muerte en las ojeras
del silencio

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