lunes, 28 de marzo de 2011

Cotidiano

Es cierto que el gris cemento nos asfixia Nos rodea y nos corroe con su frialdad Hay hombres de arena y piedra que creen ser una deidad Mutilando a la naturaleza con increíble malicia La costumbre en la rutina es la muerte inexorable de la vida Del ensueño, de la ilusión que escapa de la grisácea realidad Perdemos tiempo buscando un status de absurda moralidad Sin percibir esta creciente y devastadora angustia suicida Han vertido sobre nosotros su materia prima Algunos formamos parte de siniestras paredes y muros Somos como el silencio frío e indolente con lentes oscuros Regando el concreto sobre la tímida rima Arrancamos el corazón de mujer a la poesía Lo estrujamos y tiramos a los hambrientos caníbales Volvemos ceniza el espíritu de los amantes Ahogamos nuestra libertad sino vivimos la fantasía

No hay comentarios:

Publicar un comentario