Arrodillado ante hombres indiscretos en su encanto y porquería, veía de reojo las monedas de oro que se doblaban en las manos impolutas de una burguesía absurda. La altivez indolente que subyace en la masa recién levantada desconoce tus penas y te humilla hasta la deshonra. Tus sueños perpetuamente intactos al momento de dormir con el torso descubierto en barro y sangre, desnudando la impotencia de las estrellas de ornato.
Esa ilusión irrealizable mantiene tu fortaleza en la desdicha. Tus botas negras perfectamente pulidas exhiben un brillo que la luna en sus noches sin velo, envidia íntimamente. Eres un chico encorvado frente a la realidad de los demás, el fulgor de tus pies al andar te despista hasta que el golpe en tus hombros despedaza tu quimera, suprimiéndola hasta el ocaso, borrando el esbozo que tus ojos hermosos delineaban en el alba donde la luminosidad de tu senda era bienvenida por la refulgencia de una inusitada dulzura por parte de aquellos que siempre hicieron notar su desencanto a tu ensueño.
La angustia de los días de hambre y soledad son insuficientes, tienes que levantar la mirada y palpar la esencia de las efigies que construiste cuando tu alma estaba cautiva, cuando el deseo se reprimía con frío y dolor. No te abordaran los lamentos juiciosos porque serás una bestia o un dios y dejaras de ser nada. Aquí estas, con la libertad delirante de tus fulgurantes pies, delante de "ellos",dispuesto a condenarlos o amarlos. Hoy eres lo que vas a ser, abandonando con gracia lo que fuiste pero no deseaste ser, serás el ser que es libre para dar vida y asesinarla.
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