
Sanguijuelas complejas extraen mi benevolencia
Mi carne roída y enferma
lamenta la falta de tu calor
la fuga de tus sales en mis huesos
Esta soledad intacta es un nido de gusanos
excavando sobre músculos que no resistieron.
Mi carne roída y enferma
exagera en su languidez
menospreciando a la muerte con su palidez.
Los gusanos fallecen en su sequedad.
Mi carne roída y enferma
ahora es hueso y más soledad.
Es la dulce locura de tu olvidada ausencia.
Este robusto gusano que muere de hambre
me inyecta desde la insoportable debilidad,
el ultimo roce de mis dedos en tus entrañas.
Mi carne roída y enferma
frente a tus ojos perdidos y mustios,
fallece solitaria en la inquietud de la gangrena.
Impotente mi cuerpo se entrega al misterio.
Mi carne roída y enferma
se mezcla con el perfume de tu purulencia.
se mezcla con el perfume de tu purulencia.
Los gusanos desconocen mi inocencia
y ahora agrietan mis ojos áridos
y ahora agrietan mis ojos áridos
El frío de tu cuerpo sigue siendo el mismo
ni la muerte logra apaciguar el terrible dolor de tu dilatada ausencia.
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