El tiempo corre y nosotros no nos detenemos,
Vamos a contracorriente,
Desafiamos la brisa rabiosa que nos persigue desde el norte.
Después de tanta muerte, sabemos que venceremos
Navegamos por mares incontrolables
Traspasamos la venda oscura que cercena a la masa
Mientras ellos nos hunden sus filosas uñas con su brasa
De mentiras y furiosos autómatas deleznables
Nuestras palabras nos superan
Las ideas que vuelan solas y su belleza inherente
Traspasa el tiempo y eterniza nuestros pasos después de la muerte
Gritamos y corremos alcanzando las miradas que ya no nos esperan
A pesar del mutismo colectivo
A pesar del inconsciente destructivo
A pesar del miedo corrosivo que nos aleja de nosotros mismos
Elevamos la bandera de nuestros sueños por encima de los abismos
Conducimos la revolución contra el totalitarismo
Contra el imperio de colores mar y fuego
De sangre inocente debajo de un despejado e impiadoso cielo
Podemos olvidar la solemnidad del alma y el esperanzador lirismo
Nos adentramos al desgarro de la vida humana del mundo
Avanzamos con lo que tengamos en mano
Para devolver la verdad a nuestros hermanos
Así arrastremos en la conciencia un eterno lamento iracundo
Enfilamos las armas contra lo que se cree invisible y poderoso
Guardamos en el baúl la angustia y el amor que nos define
Vamos a recuperar la dignidad aunque la muerte nos fulmine
El ciego nos podrá ver, el sordo nos oirá y el mudo cantara victorioso
Y miro en el espejo la soledad que rodea al poeta. Sin verso, sin cuento, sin musa, sin los placeres primarios de una vida adulta. Y escribo sin alma, sin corazón, con el disfraz de algún poeta muerto.
domingo, 24 de abril de 2011
Izquierda caviar
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