“Cuando tu te hayas ido me envolverán las sombras”. Te tuve o soñé que te tuve,
mi puerta esta abierta y del costado de mi cama brotan las últimas humaradas
de un cigarrillo consumido con la huella carmesí de tus labios oníricos.
Avisto mi ser desnudo en un espejo y consigo más indicios de tu visita fugaz en mi lecho.
Puedes haber sido tú quien soñara conmigo al mismo tiempo
o pudo haber sido otra mujer quien ultrajara mi sueño
y robara tu cuerpo de mis fantasías corrompidas.
Acecha el misterio dentro de la neblina de mis pensamientos.
Atraje tu ser desde mi sueño y conjuramos nuestro deseo para fundirnos en carne y hueso;
sin mirarnos por una vez, sin sentirnos en medio del fuego.
Pudiste haber trascendido de mis sueños, no lo se. Siento el sinsabor de siempre,
así que no hay muchas dudas. Ese sinsabor de quererte y no tenerte, pero al revés.
No se cual sensación es la mejor, ya no importa.
Creíste que me regalarías tu existencia momentánea como acto divino de dios o de mi inconsciente. Pretendiste ser la musa extraordinaria que he construido en sueños,
creíste que con tu caricia invisible o con tu respiro agitado
producto de una brisa que se adentro en los orificios de mi ventana,
podrías resucitar mi ser rendido en las fabulas de un abismo dócil ya menospreciado por la mocedad.
Detesto que me hayas hecho esto, como explicarle al espejo los sinsabores, la herida, la mentira.
Como poder recordar con una leve sonrisa de esperanza y gratitud, si tu nunca estuviste aquí.
Este espacio, este tiempo que no parece tener un mínimo respeto a mi locura existencial,
están aquí, unidos de alguna forma en mi lugar y mi momento.
Donde debiste estar tú frente a mis ojos abiertos,
descansando tu cabeza sobre los cálidos latidos de mi pecho.
Ahora, siempre ahora. Los amantes cavernícolas rodean mis destinos,
soy testigo de la purulencia manifestada en un amor resentido,
de pasiones primitivas y violencia verbal y física,
humanizada por el asco a la monotonía de las razones conservadoras.
Ahora, tu significado ineludible para mi corazón, que fue el motivo de mis sueños constantes;
de mis despertares contagiados con pesares por no tocar te en mi mundo de mi ensueño,
es el vacío que encuentro en cada lugar donde existo. Eres la nada que siempre he temido,
la fantasía que por una noche se despojo de sus altares ante mis ojos cerrados,
ante mi sueño embriagado.
.......................................................................................................
Que pasa con el tiempo que me mira malvado a los ojos y me conmueve al abandonar las horas,
mis horas que hace horas pasaban fugaces corroyendo mi soledad que languidecía en el alba.
Enemigo de mis sueños que por ser tan verdaderos
me despiertan estando dentro del mismo mundo quimérico.
Ahora, para ti estoy muerto. Hubo una vez en algún lugar de esta historia corta
que se desenvolvía sin espacio ni tiempo.
Donde yo aparecí de imprevisto en tus atesorados aposentos
para desmembrar los lazos que fueron unidos hace muchos años.
Yo fui la sombra a la que acudías con sigilo y titubeo, fui tu objeto de desprecio
cuando se terminaban las sonrisas, mirabas de reojo y allí estaba yo al final del túnel
con una vida oculta en secretos que solo a ti te pertenecían,
allí conseguía el placer de tu mirada por un breve instante,
aunque no significase lo mismo que yo sentía.
Voy a conjugar la feliz embriaguez que me embarga con la desdicha amarga de las horas cansadas,
los relojes de mi casa ya no andan. Se sienten vencidos por mí ser incógnito
que encuentra el misterio de la vida en su insomnio.
El tiempo me detesta. No soy su contrincante, más bien soy su incompetencia.
La enfermedad corroe mis delirios, el dolor físico atenta a mis designios.
Aves negras pasan raudas por el techo de mi cabeza,
intentan acertar al alma moribunda que yace detrás de ella.
mi puerta esta abierta y del costado de mi cama brotan las últimas humaradas
de un cigarrillo consumido con la huella carmesí de tus labios oníricos.
Avisto mi ser desnudo en un espejo y consigo más indicios de tu visita fugaz en mi lecho.
Puedes haber sido tú quien soñara conmigo al mismo tiempo
o pudo haber sido otra mujer quien ultrajara mi sueño
y robara tu cuerpo de mis fantasías corrompidas.
Acecha el misterio dentro de la neblina de mis pensamientos.
Atraje tu ser desde mi sueño y conjuramos nuestro deseo para fundirnos en carne y hueso;
sin mirarnos por una vez, sin sentirnos en medio del fuego.
Pudiste haber trascendido de mis sueños, no lo se. Siento el sinsabor de siempre,
así que no hay muchas dudas. Ese sinsabor de quererte y no tenerte, pero al revés.
No se cual sensación es la mejor, ya no importa.
Creíste que me regalarías tu existencia momentánea como acto divino de dios o de mi inconsciente. Pretendiste ser la musa extraordinaria que he construido en sueños,
creíste que con tu caricia invisible o con tu respiro agitado
producto de una brisa que se adentro en los orificios de mi ventana,
podrías resucitar mi ser rendido en las fabulas de un abismo dócil ya menospreciado por la mocedad.
Detesto que me hayas hecho esto, como explicarle al espejo los sinsabores, la herida, la mentira.
Como poder recordar con una leve sonrisa de esperanza y gratitud, si tu nunca estuviste aquí.
Este espacio, este tiempo que no parece tener un mínimo respeto a mi locura existencial,
están aquí, unidos de alguna forma en mi lugar y mi momento.
Donde debiste estar tú frente a mis ojos abiertos,
descansando tu cabeza sobre los cálidos latidos de mi pecho.
Ahora, siempre ahora. Los amantes cavernícolas rodean mis destinos,
soy testigo de la purulencia manifestada en un amor resentido,
de pasiones primitivas y violencia verbal y física,
humanizada por el asco a la monotonía de las razones conservadoras.
Ahora, tu significado ineludible para mi corazón, que fue el motivo de mis sueños constantes;
de mis despertares contagiados con pesares por no tocar te en mi mundo de mi ensueño,
es el vacío que encuentro en cada lugar donde existo. Eres la nada que siempre he temido,
la fantasía que por una noche se despojo de sus altares ante mis ojos cerrados,
ante mi sueño embriagado.
.......................................................................................................
Que pasa con el tiempo que me mira malvado a los ojos y me conmueve al abandonar las horas,
mis horas que hace horas pasaban fugaces corroyendo mi soledad que languidecía en el alba.
Enemigo de mis sueños que por ser tan verdaderos
me despiertan estando dentro del mismo mundo quimérico.
Ahora, para ti estoy muerto. Hubo una vez en algún lugar de esta historia corta
que se desenvolvía sin espacio ni tiempo.
Donde yo aparecí de imprevisto en tus atesorados aposentos
para desmembrar los lazos que fueron unidos hace muchos años.
Yo fui la sombra a la que acudías con sigilo y titubeo, fui tu objeto de desprecio
cuando se terminaban las sonrisas, mirabas de reojo y allí estaba yo al final del túnel
con una vida oculta en secretos que solo a ti te pertenecían,
allí conseguía el placer de tu mirada por un breve instante,
aunque no significase lo mismo que yo sentía.
Voy a conjugar la feliz embriaguez que me embarga con la desdicha amarga de las horas cansadas,
los relojes de mi casa ya no andan. Se sienten vencidos por mí ser incógnito
que encuentra el misterio de la vida en su insomnio.
El tiempo me detesta. No soy su contrincante, más bien soy su incompetencia.
La enfermedad corroe mis delirios, el dolor físico atenta a mis designios.
Aves negras pasan raudas por el techo de mi cabeza,
intentan acertar al alma moribunda que yace detrás de ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario