Que falta de consistencia la mía.
El pensamiento encumbra tu espíritu lleno de bondad
y a pesar de mi idilio onírico, no te he podido tocar.
Por que no me has permitido completar el ángel que yo admiro.
Engaño el íntimo ideal para satisfacer la efervescencia.
La belleza es inigualable. La belleza ha de ser palpable.
No consigo la poesía que manifiestan tus ojos soñadores
cuando intento amar cada detalle de tu cuerpo incauto.
Yo necesito contemplar cada mañana el rostro de un ángel
para sentir la perennidad circular por mí sangre.
Intento inducirme fantasías que el cielo infinito de tu mirada me brinda.
Pero todo es en vano cuando la luna ilumina tu semblante.
Se muy bien que esa clase de beldad que imploro
contraría las emanaciones simplistas de mi alma.
Yo muero y no persiste el amor de las mentiras.
Soy una empresa fallida así que apresurare mi obsesión.
El hambre es insistente cuando la carne es abundante.
Ignoro sin preocupación la retahíla materialista.
Rechazo flagelar la necesidad que persigue tus ansias carnales .
Desprovisto de ensueños que asombran para languidecer torpemente en la sombra.
Hallo la finitud de la hermosura en tu silueta prodigiosa y tierna.
Única verdad existencial que descose en un santiamén el hilvanar de musas intangibles.
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